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El libro "Crisis, no ruptura" es un libro profundo y práctico sobre las crisis de pareja: conocerlas, prevenirlas y superarlas de la forma más eficiente.
Las autoras, María Álvarez de las Asturias y Mercedes Honrubia, fundadoras del Instituto Coincidir, tienen amplia experiencia en acompañamiento de parejas y propone una mirada realista y esperanzadora sobre el matrimonio.
El libro parte de una idea central: amar no es solo sentir, sino integrar emociones, razón y voluntad. El matrimonio se construye entre un hombre y una mujer que deciden unir sus vidas en un amor fiel, fecundo y para siempre. Aunque uno no decide enamorarse, sí elige la relación que quiere vivir, y esa elección se renueva cada día. Incluso cuando durante el noviazgo se habla mucho, siempre habrá aspectos que surgirán más adelante y que no estaban previstos.
Desde esta perspectiva, las autoras invitan a entender la crisis no como una antesala de la ruptura, sino como un cambio natural en el equilibrio de la relación. La palabra “crisis” suele dar miedo, pero en realidad describe los cambios —positivos o negativos— que toda pareja atraviesa. Las diferencias son normales; lo que daña la relación no es discrepar, sino dejar de hablar. Cuando uno se vuelve inflexible o cuando se evita abordar lo importante, aparecen síntomas que revelan que algo se ha desajustado: falta de afecto, de intimidad o de comunicación, silencios prolongados, vida social separada, sensación de soledad, aburrimiento o incluso preferir la compañía de otros antes que la del cónyuge. Lejos de ser un fracaso, una crisis puede ser una oportunidad de crecimiento si se afronta con honestidad.
El libro también aborda dos dificultades especialmente serias: la infidelidad y la llamada “muerte súbita” de la relación. La infidelidad adopta muchas formas, incluida la pornografía, y no es tanto un sentimiento como una elección por una tercera persona. Sus consecuencias son profundas —baja autoestima, culpa, heridas emocionales— y su gestión exige tiempo, cariño y paciencia; el perdón, recuerdan, nunca puede exigirse. Por otro lado, cuando uno de los cónyuges “coge la maleta y se va”, suele ser la consecuencia de un largo periodo sin comunicación. Para evitar llegar a ese extremo, es fundamental no callarse lo importante y hablar de lo que de verdad afecta a cada uno.
En la segunda parte, el libro recorre las dificultades habituales en el proyecto familiar. Casi todas tienen solución si se afrontan sin miedo. Entre ellas, aparece en primer plano la relación con las familias de origen. El matrimonio crea una nueva familia que debe encontrar su propio estilo, rompiendo dependencias excesivas y estableciendo límites sanos. Cada uno debe poner orden en su propia familia para proteger el espacio conyugal y evitar situaciones de chantaje emocional.
También se abordan las dificultades en las relaciones sexuales: visiones distorsionadas sobre el sexo, dificultades para la entrega corporal, problemas derivados de la paternidad responsable o la influencia del porno. Comprender las diferencias entre hombre y mujer y hablar abiertamente de estos temas es clave para avanzar.
En relación con la paternidad, los autores recuerdan que cada nueva vida es un bien y que la decisión de abrirse a un hijo debe tomarse juntos, así como la posible necesidad de espaciar los nacimientos. Cuando llegan los hijos, los cónyuges pasan a ser padres —no colegas—, y más adelante tendrán que afrontar retos distintos, como el nido vacío.
Otro aspecto central es la gestión de los bienes y la economía familiar. No se trata solo de unir cuentas, sino de unir proyectos. Lo esencial es actuar siempre “a una” para evitar desconfianzas y sorpresas desagradables.
El libro también dedica un espacio relevante a la vida espiritual del matrimonio. Las autoras se muestran creyentes y practicantes en la Iglesia Católica y apuestan por que las convicciones religiosas influyen en muchas decisiones y marcan un rumbo común; además, la cruz —las dificultades, los sacrificios— forma parte natural del camino matrimonial.
La vida diaria presenta retos propios: rutinas, adicciones (alcohol, drogas, deporte o imagen), amistades, aficiones, equilibrio entre trabajo y familia o el uso de las redes sociales. Todas estas áreas, si no se gestionan bien, pueden generar tensiones, pero también pueden ser espacios de crecimiento compartido.
En la parte final, se exponen distintas iniciativas de acompañamiento para matrimonios: formación, orientación personal o familiar, consultas personalizadas y mediación, tanto preventiva como en situaciones de conflicto. La idea de fondo es que toda pareja puede ser ayudada y acompañada si lo necesita.
El libro concluye con una afirmación luminosa: "un buen matrimonio no es el perfecto, sino el vuestro. Es el que construyen dos personas únicas que, amándose, decidieron unirse para siempre y que, pese a las dificultades, trabajan día a día para ser mejores y para hacer mejor al otro."
En resumen, un libro profundo y a la vez sencillo de leer, que aporta ideas nuevas, que ahonda en las crisis de pareja, sus orígenes y la forma de gestionarlas... Una luz de esperanza a los que puedan pasar por una etapa como esta y quieran verlo como, lo que dicen las autoras, es una oportunidad para crecer y estar cada día más juntos. ¡Un libro muy recomendable!