SEXO PARA INCONFORMISTAS

(Alberto Baselga y Trini Puente. 2021)

Sexo para inconformistas

«Disfrutar en la cama os hará mejorar vuestra vida en pareja». Es una de las frases que aparece en la contraportada del libro y que representa muy bien lo que se pretende con este libro: conocer mejor al otro y mejorar así la sexualidad y la vida en pareja. Porque, como dicen los autores, «cuando en las relaciones sexuales disfrutan los dos la convivencia es mucho más fácil».

Los autores del libro son un matrimonio, Trini y Alberto, con amplia formación y experiencia en vida en pareja y vida de familia y muy específicamente en temas de sexualidad. Desde hace un tiempo han aplicado estos conocimientos en su gabinete de asesoramiento personal y familiar. Tratan así en el libro de poner las bases de la sexualidad para profundizar por medio de ella en el amor: «Lo más importante es amar y sentirse amado e irse conociendo sexualmente».

El libro está dividido en tres partes: la primera se adentra en la sexualidad masculina; la segunda, en la femenina; y la tercera, algo más reducida, en varios temas de interés para lector relacionados con la sexualidad.

La primera parte ahonda en la realidad masculina partiendo de la infancia y la adolescencia: Por una parte, desde pequeños los niños tienden a competir con otros niños y buscan la victoria y la admiración de los demás. Además, los varones se excitan más fácilmente con la vista como punto de partida: generan una mayor respuesta a estímulos visuales y esos estímulos visuales están en búsqueda de una hembra fértil con la que mantener relaciones. Esta realidad está unida a la de que a la mujer le gusta sentirse atractiva, sentirse deseada y mirada. La mirada, la vista, genera sensaciones diferentes en el cerebro del hombre y el de la mujer. Así, la sexualidad en el varón parte desde la vista y se complementa bien desde la mujer con su necesidad de sentirse mirada y deseada.

Y es que los autores afirman que el área cerebral del varón que está enfocada a la vida sexual es más de 2,5 veces mayor que la de la mujer. Esto puede llevar a que muchas mujeres piensen que los hombres viven obsesionados por el sexo. Y no es que sea una obsesión, pero sí es una realidad que su tendencia a pensar en el sexo, es, por lo menos, casi tres veces mayor. «¿Qué les pasa a los hombres con el sexo?» – preguntan los autores – nada, que piensan más en ello porque su área cerebral es mayor. Y afirman: «El sexo para el hombre es tan importante como la maternidad para la mujer?».

El orgasmo masculino es también objeto de análisis en este capítulo. En primer lugar, deja claro que es completamente diferente al de la mujer: es rápido, explosivo y requiere de compenetración y retardo para estar armonizado con la mujer; pero, sobre todo, se destaca que no está vinculado a su estado anímico: un estado de estrés, de agobio o de tensión no le afectan negativamente a la hora de tener una erección y un orgasmo. Incluso al revés: pueden generar una mayor necesidad o frecuencia. En las mujeres, como se ve en el siguiente capítulo, es claramente al revés.

El capítulo analiza también cómo al hombre, en su afán competitivo, le gusta sentirse admirado por la mujer a la que ama, y se siente celoso cuando ella alaba a otros hombres, sus cualidades, sus capacidades, y no las suyas. En contraste, a las mujeres al mismo tiempo, les gusta sentirse miradas y deseadas por el hombre al que ama y se sienten celosas cuando ellos miran deseando o admirando visualmente a otras mujeres o expresan su admiración por ellas.

El capítulo termina comentando que lo importante no es que los varones quieran que las mujeres piensen como ellos, ni que las mujeres aspiren a que los hombres cambien su forma de pensar hacia la suya. Somos diferentes y eso es bueno asumirlo. Lo importante es conocerse, saber cuáles son las claves para cada uno, para disfrutar juntos de forma más eficiente de las relaciones y de la sexualidad, al tener un mayor conocimiento propio y del otro.

El siguiente capítulo analiza en profundidad la sexualidad femenina. Empieza analizando a la mujer desde la adolescencia: si en los chicos estaba sembrada de competición y sentimientos de reconocimiento, fijándose en el cuerpo de las chicas, en las chicas los ciclos menstruales condicionan las diferentes fases: desde la concentración de estrógenos al principio del ciclo, que las hace sentirse seguras de sí mismas, hasta la segunda parte del ciclo en la que bajan los estrógenos y sube la progesterona, lo que provoca que se vuelvan irritables e inseguras. Si aquellos se fijaban en el cuerpo de las chicas, ellas se fijan principalmente en su propio cuerpo, comparándose con el resto de las chicas, aderezado por las subidas y bajadas de estrógenos y progesterona.

La sexualidad en la mujer funciona de manera diferente al hombre, pero eso no quiere decir que no puedan disfrutar igual que el hombre en el acto sexual. Lo que pasa es que su estado anímico les condiciona y es importante aprender a desconectar de todo lo que les rodea (preocupaciones, hijos, discusiones…) para aprender a disfrutar de esa relación. Tiene que entender que las relaciones sexuales son también muy importantes para ella. Para ello tiene también que quererlas y buscarlas, y no dejar que sea él quien tome siempre la iniciativa. Eso, además, también a él le demostrará esa admiración que necesita. Y, después, conviene ejercitar la comunicación sobre el sexo, hablar de lo que a cada uno le gusta: qué preliminares, qué caricias, qué palabras… El conocimiento mutuo y el hablar de estas cosas enriquece muchísimo la comunicación y la relación. De esta forma la mujer puede llegar a uno o varios orgasmos, hacer también disfrutar al varón y hacer de la relación un auténtico placer para los dos.

Algunas mujeres consideran que los hombres piensan demasiado en el sexo y no lo entienden. Es muy importante desarrollar la comunicación para que ella aprenda también a disfrutar al máximo y no ver el sexo como una forma de cumplir con su pareja, sino como un disfrute conjunto. Ahí también el papel del varón es fundamental, para hacer que ella disfrute al máximo.

El capítulo termina hablando de diversos obstáculos que pueden encontrar las mujeres para conseguir ese disfrute en el sexo: desde el vaginismo hasta problemas físicos o psíquicos que deben afrontarse como tales para que ambos puedan sacar el máximo partido a la relación sexual.

El tercer capítulo se centra en diversas situaciones y circunstancias que suelen generar preguntas y comentarios alrededor de la sexualidad. Bajo el título Diferentes Expectativas se contemplan algunas consecuencias de lo que ocurre cuando no se cumplen las expectativas generadas por una sexualidad mal entendida. Se abordan así temas como la masturbación (tanto masculina como femenina), que los autores consideran como algo que, para una persona que tiene una vida sexual satisfactoria, no es necesaria: «La masturbación es una estafa, un fracaso». Finalmente, se esbozan otros temas como la pornografía, la prostitución, las relaciones sexuales durante el noviazgo y otros temas similares.

En resumen, resulta un libro que ayuda a profundizar en el conocimiento mutuo de la sexualidad masculina, femenina y ayuda a entender mejor cómo compenetrarse y entenderse mejor cada día, con el objetivo de tener un mejor conocimiento del otro y mejorar así la sexualidad y la vida en pareja. Realmente un libro valiente e interesante en tiempos en los que la hipersexualización parece ser un referente que, sin embargo, no busca un mayor conocimiento mutuo, sino la búsqueda del placer por el placer en sí mismo.


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